Las 2300 tardes y mañanas antes de William Miller
- Erick Ramírez

- 19 jul 2025
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Uno de los ataques comunes contra la Iglesia Adventista del Séptimo Día es que su enseñanza sobre las profecías de Daniel fue una invención moderna, atribuida a William Miller o Ellen White. En particular, se afirma que la profecía de las 2300 tardes y mañanas (Daniel 8:14) debe interpretarse literalmente como días y que se cumplió en los tiempos de Antíoco Epífanes.
Sin embargo, la evidencia histórica demuestra que mucho antes de Miller, ya existían intérpretes cristianos y protestantes que:
Aplicaban el principio profético de día por año.
Entendían las 70 semanas como semanas de años.
Veían esas 70 semanas como parte de los 2300 años.
Calculaban el inicio en el año 457 a.C.
Llegaban a fechas alrededor del siglo XIX como el cumplimiento profético.
A continuación, algunas fuentes que lo prueban:
Las 70 semanas son semanas de años
Orígenes de Alejandría (185–254 d.C.) escribió:
«También se cumplieron las semanas de años hasta el tiempo de Cristo el líder que predijo el profeta Daniel (Dan. 9:24).» (Exhortation to Martyrdom, Prayer and First Principles, Paulist Press, pág. 175).
Las 70 semanas forman parte de los 2300 días
John Tillinghast (1604–1655), clérigo inglés:
«Estas setenta semanas son una época menor comprendida dentro de la mayor de dos mil trescientos años.» (Knowledge of Times, págs. 152–153).
Los 2300 días son años (antes de William Miller)
Isaac Newton, renombrado científico y cristiano protestante, escribió claramente:
Revista evangélica (1800s) — (Bautistas, metodistas, congregacionales y presbiterianos):
«2.300 días, que proféticamente calculados son 2.300 años.» (Connecticut Evangelical Magazine, vol. IV, pág. 262).
The Christian Observer (1810, presbiteriana):
«2300 años; el mismo año a partir del cual se calculan las setenta semanas de Daniel; el año 457 a. C. […] Así, setenta semanas de años, o 490 años, llegan al fin de la vida de nuestro bendito Redentor, en su año 33; y 1810 años, la porción restante del período de 2300 años, nos llevan al año 1843.» (the Christian Observer, pag. 669).
The Morning Watch (1833):
«El decreto de Artajerjes para restaurar el sistema político judío se encuentra extensamente en el capítulo VII de Esdras, y fue emitido en el séptimo año del reinado de dicho monarca, que fue el año 457 d.C. Si calculamos los 2300 días, según la analogía profética, un día por un año, encontraremos que este período también termina en 1843 d. C., cuando, sin presunción alguna, podemos esperar que el santuario sea purificado» (Vol VI, 1833, pág. 355-356).
Los 2300 años no pueden aplicarse a Antíoco Epífanes
John Tillinghast:
«Los dos mil trescientos días no pueden ser aplicados a Antíoco Epífanes […] no puede llenar exactamente la medida de los 2300 días que el espacio contiene: seis años, tres meses y veinte días; porque los tres meses y veinte días serían sobreabundantes.»
Los 2300 años culminan en el siglo XIX
Johann Petri (1768):
«El ángel Gabriel mostró el año treinta de Cristo o el año 483 de las 70 semanas y por lo tanto el año 453 como el nacimiento de Cristo, de modo que esa fue la explicación correcta de la visión sellada de los 2300 días. Habían transcurrido 453 de los 2300 años en el nacimiento de Cristo y el resto de este número continúa desde esa fecha hasta el año 1847 d.C., ya que 1847 más 453 dan 2300.» (Aufschluss der Zahlen Daniels und der Offenbahrung Johannis, pág. 9, §4).
Conclusión
Mucho antes del movimiento adventista del siglo XIX, ya existía una línea interpretativa consolidada entre cristianos —tanto de la Iglesia primitiva como de los reformadores y protestantes posteriores— que aplicaban el principio de día por año a las profecías de Daniel. William Miller no inventó esta comprensión. Al contrario, la retomó y la popularizó en su contexto histórico. La fe adventista no es una novedad doctrinal, sino una restauración de verdades proféticas largamente sostenidas.
Curioso Adventista




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