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¿Debemos guardar hoy las fiestas solemnes? Una mirada bíblica y profética

Actualizado: 18 ago 2025



En el antiguo Israel, Dios instituyó siete fiestas solemnes que no eran simples celebraciones culturales: eran profecías simbólicas del plan de salvación. Cada una tenía un significado espiritual y un cumplimiento mesiánico preciso. De esas siete fiestas, cinco ya se cumplieron completamente en Cristo, una está en curso, y una está aún en el futuro.



1. Pascua: El sacrificio del Cordero

El cordero se apartaba el día 10 del primer mes y se sacrificaba el 14 a las 3 de la tarde (Éxodo 12:1-28). Jesús, el verdadero Cordero, fue apartado desde la eternidad (1 Pedro 1:18-20) y murió exactamente a la misma hora que el cordero pascual (Mateo 27:45-50).


2. Panes sin levadura: Un cuerpo sin corrupción

Así como los panes no debían fermentar, el cuerpo de Cristo no sufrió corrupción en la tumba (Hechos 2:27), cumpliendo el simbolismo perfectamente.


3. Primicias: La resurrección de Cristo y los santos

Jesús resucitó como las primicias de los que durmieron. Con Él, muchos santos también resucitaron y fueron llevados al cielo como trofeos de su victoria, cumpliendo la ofrenda de las primicias 


4. Pentecostés: El Espíritu Santo y el santuario celestial

Cincuenta días después, en Pentecostés, se derramó el Espíritu Santo (Hechos 2:33). Fue la señal de que Cristo había comenzado su ministerio intercesor en el santuario celestial (Salmo 133:2), cumpliendo la cuarta fiesta.



5. Trompetas: Advertencia antes del juicio

La fiesta de las trompetas simbolizaba advertencias solemnes antes del Día de Expiación. Se cumplieron en los mensajes proféticos previos al juicio preadvenimiento (Apocalipsis 8:6–11:19).


Estas cinco fiestas ya fueron cumplidas total y perfectamente en Cristo. No necesitan repetirse ni celebrarse ceremonialmente.


6. El día de expiación: actualidad

Hoy estamos viviendo el Día de Expiación antitípico, cuando Jesús ministra en el Lugar Santísimo del santuario celestial, llevando a cabo el juicio preadvenimiento (Levítico 23:26-32).


Este es un tiempo de aflicción del alma, arrepentimiento y purificación, porque cuando Cristo termine Su obra, el destino de cada persona quedará sellado para siempre (Apocalipsis 22:11).



7. Cabañas: futuro

La fiesta de las cabañas aún no se ha cumplido. Representa el gozo final del pueblo redimido, que habitará con Dios en la Tierra Nueva. Será celebrada con Cristo cuando el plan de redención haya concluido.


La fiesta de las cabañas aún no se ha cumplido. Representa el gozo final del pueblo redimido, que habitará con Dios en la Tierra Nueva. Será celebrada con Cristo cuando el plan de redención haya concluido.



¿Ellen White enseñó que debemos guardar las fiestas solemnes?


Algunos citan esta declaración para afirmar que debemos observarlas:


«También hoy sería bueno que el pueblo de Dios celebrara una fiesta de las cabañas, una alegre conmemoración de las bendiciones que Dios le ha otorgado.»


Pero esto no es un mandato, sino una sugerencia simbólica para recordar las bendiciones divinas. De hecho, en el mismo capítulo, Ellen White afirma:


«Cuando el Salvador dio su vida en el Calvario, cesó el significado de la pascua, y quedó instituida la santa cena para conmemorar el acontecimiento que había sido prefigurado por la pascua.» (Patriarcas y profetas, p. 540.2)


Si el significado de la Pascua cesó, ¿por qué insistir en seguir celebrándola?


Además, Ellen White explica que la fiesta de las cabañas se celebraba:


  1. Después del Día de Expiación (pero aún estamos dentro de ese período).

  2. Como símbolo de que el pecado ya había sido borrado (y ese juicio aún no ha terminado).

  3. Como una fiesta de gratitud, pero ella no dio un mandato ceremonial literal.



Conclusión: ¿Debemos celebrarlas hoy?


No. Las cinco primeras fiestas ya se cumplieron proféticamente en Cristo. Hoy vivimos el tiempo del juicio preadvenimiento, simbolizado por el Día de Expiación. Y la fiesta de las cabañas será celebrada en el cielo, con Cristo.


Ellen White no enseñó que debamos guardar literalmente todas las fiestas, y ella misma reconoció que el significado de algunas ya cesaron. Celebrarlas ceremonialmente hoy es ignorar su cumplimiento en Jesús y malinterpretar t

anto la profecía como el espíritu del mensaje adventista.


Vivamos el Día de Expiación. Y esperemos con gozo la gran fiesta que viene.


Curioso Adventista



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